Noviembre es uno de mis meses favoritos en la Iglesia, especialmente porque celebramos la fiesta de Todos los Santos, el primero de Noviembre, y el Día de los Difuntos, el dos de Noviembre. Ambas fiestas son una excelente oportunidad de recordar y celebrar las vidas de nuestros santos favoritos, recordar a nuestros seres queridos, amigos y familiares que ya han fallecido.
Todos los Santos: El primero de Noviembre se recuerda a todos los que murieron en santidad y cuyas vidas quedaron en el anonimato de la sociedad humana, pero no así para Dios quien conoce todo secreto (Jer 17, 10). Los santos conocidos son algunos cuantos cuyas imágenes aparecen en algunos templos y que la historia dice quiénes fueron y cómo pusieron en práctica el mensaje del evangelio.