Hace unos días, con ocasión del incendio que redujo a cenizas las viviendas y propiedad personal de decenas de familias hispanas en Charlotte, me acerqué al refugio instalado por la Cruz Roja en la escuela media Albemarle Road.
Finalmente ha llegado el momento que hemos estado esperando toda la Cuaresma, y especialmente desde que comenzó la Semana Santa. Después de cuarenta días de ayuno, de no comer carne, de oración intensa, después de los últimos tres días en los que nos hemos enfocado en la cruel tortura y muerte de Cristo en la Cruz, ya vemos porque pasó lo que pasó.