Hace algunos años atrás antes de que fuera ordenado como sacerdote, durante una visita que hice a mi abuela en la ciudad de Washington, D.C., fui al edificio del “U.S. Capitol” en esa ciudad.
Con la presencia del Señor y la compañía intercesora de la Santísima Virgen María, hemos continuado el trabajo de la Misión del Santo Rosario con todas las familias consagradas que ya superan a más de 300 familias.