Nunca me han gustado las despedidas, y cuando tengo que despedirme, nunca me gusta decir “adiós,” sino “hasta luego.”
Ya hemos iniciado el santo tiempo de la Cuaresma, cuarenta días que culminan en la gran fiesta de la Resurrección de Cristo. A estas alturas, deberíamos de estar ya muy preparados espiritualmente para la gran celebración de la Pascua. Podríamos decir que no hay Cuaresma sin Pascua, ni Pascua sin Cuaresma.