Dijo el Obispo Martin en la Misa de Año Nuevo
CHARLOTTE — Las decoraciones navideñas y los espectáculos de fuegos artificiales señalan la alegría y el don de un salvador, pero estamos llamados a “ir más allá del espectáculo” y reconocer lo que esa realidad significa para nuestras propias vidas, predicó el Obispo Michael Martin el día de Año Nuevo.
Más de 200 personas comenzaron su nuevo año con el Obispo Martin el miércoles, cuando celebró la Misa en la Catedral San Patricio por la Solemnidad de María, Madre de Dios.
El día sagrado tiene un significado especial para los católicos del oeste de Carolina del Norte porque María, Madre de Dios, es la patrona de la Diócesis de Charlotte.
La homilía del Obispo Martin combinó reflexiones tanto sobre el día sagrado como sobre el hecho que la Misa se celebró al comienzo de un nuevo año.
En un momento de distensión, preguntó a la congregación: “¿Quiénes se quedaron hasta la medianoche anoche?” Solo unas pocas personas levantaron la mano. El obispo dijo que él tampoco se quedó despierto hasta la medianoche. “No puedo recordar la última vez que celebré el Año Nuevo hasta la medianoche”, sonrió. “La Nochevieja tiene cierta emoción”, con espectáculos de fuegos artificiales que maravillan y entretienen, admitió. “Pero una vez que terminan los fuegos artificiales, sigue siendo lo mismo... hay mucho ruido, pero no mucho chisporroteo. El espectáculo termina, el humo se disipa y nuestras vidas son exactamente las mismas que antes del espectáculo”.
Luego continuó, “Hoy estamos llamados a reflexionar sobre algo que es más que un espectáculo momentáneo. Estamos llamados a reflexionar hoy sobre una realidad que marca la diferencia, una realidad que no solo nos cambia a todos nosotros, sino que cambia todo el universo creado”.
“Dios quiere que sepamos que más allá del espectáculo, hay vida real... en Jesús”, dijo.
“Estamos llamados a continuar nuestra celebración de la alegría navideña, a seguir sosteniendo que las luces centelleantes de la Navidad, que la belleza de la decoración no es solo un ornamento, sino que nos enseña una verdad más profunda: que hemos sido bendecidos por un salvador, que cuando todas las decoraciones navideñas se quiten, todavía tendremos un salvador”. — Obispo Michael Martin
Las lecturas del día ofrecen una perspectiva sobre las bendiciones de Dios y lo especial que fue que Dios enviara a Su Hijo al mundo para que naciera de María, como se muestra especialmente en el Evangelio del día de Lucas, que describe cómo María reflexionó sobre todos los acontecimientos de la Natividad en su corazón, dijo.
Dios desea bendecir a la humanidad a través del don de Su Hijo, nacido de una mujer y anunciado al mundo, señaló.
“Ser bendecido por Dios es una dinámica sagrada, poderosa y transformadora. No es solo un espectáculo de luces láser. Es, más bien, algo que nos hace diferentes en lo más profundo de nosotros mismos”, añadió.
El Obispo Martin instó a las personas a regocijarse y reflexionar, como María, sobre el don especial del nacimiento de Cristo.
“Estamos llamados a continuar nuestra celebración de la alegría de la Navidad, a seguir sosteniendo que las luces centelleantes de la Navidad, que la belleza de la decoración no es sólo un ornamento, sino que nos enseña una verdad más profunda: que hemos sido bendecidos por un salvador, que cuando todas las decoraciones navideñas se quiten, todavía tendremos un salvador”.
Esa realidad nos cambia y nos llama a responder, dijo.
“Nuestro desafío es preguntarnos: ¿qué vamos a hacer al respecto? ¿Qué vamos a hacer con esta verdad que se nos ha dado?”.
Dios “nos da poder, a ti y a mí, pecadores que somos”, con la oportunidad de construir Su Reino aquí en la tierra, yendo “más allá de los fuegos artificiales” para “durar mucho, mucho, mucho, eternamente, como el gran reino que Dios ha venido a salvar y construir en medio de nosotros”.
“Ese es un espectáculo pirotécnico digno de quedarse despierto, digno de adoración”, aseguró.
— Christina Lee Knauss, Troy Hull y César Hurtado